Mauricio Macri vuelve a pisar fuerte en la Provincia de Buenos Aires, reactivando al PRO en un acto político en Vicente López que destapó las especulaciones sobre un inminente divorcio con La Libertad Avanza (LLA).
Con la mira puesta en 2027, el expresidente busca reconstruir la identidad propia del partido amarillo y exhibir un volumen territorial que ya no esconde sus diferencias con el gobierno de Javier Milei, aunque sin dinamitar por completo los puentes electorales.
La cita fue en el Club Centro Galicia de Olivos, bajo el lema “Próximo Paso Provincia de Buenos Aires”, con la excusa formal de presentar “Radar PBA”, una herramienta de inteligencia artificial para datos territoriales. Pero detrás de la fachada tecnológica, el objetivo real era recuperar centralidad y evitar que el PRO sea absorbido por el oficialismo libertario.
Macri pretende reinstalar la idea de que su partido conserva estructura, intendentes y legisladores, y que todavía tiene capacidad de daño electoral en el corazón bonaerense.
La frase “No somos LLA, somos el PRO” se ha convertido en un mantra que resuena con más frecuencia en las reuniones partidarias, especialmente tras el endurecimiento del vínculo entre Macri y Milei.
La estrategia es delicada: diferenciarse de los libertarios señalando errores con responsabilidad, pero sin caer en el juego del kirchnerismo que, según advierten, “quiere que todo explote para volver al pasado”.
En este escenario de ebullición, la figura de Diego Santilli emerge como una pieza incómoda, orbitando entre ambos espacios. Mientras tanto, Macri acelera una gira nacional que lo llevará a Mendoza, CABA y Santa Fe, en un claro intento de reforzar la presencia política y hablar de una “refundación” del partido, buscando reinstalar al PRO como la “garantía del cambio” para disputar el mismo electorado que hoy acompaña a Milei.