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La diputada bonaerense Mónica Schlottauer regresó al país tras vivir una situación límite en el Mar Mediterráneo. Como integrante de la Flotilla Global Sumud, una iniciativa internacional de ayuda humanitaria, fue interceptada por el ejército de Israel en aguas internacionales mientras intentaba romper el bloqueo para llevar suministros básicos a la Franja de Gaza.
“Nos secuestraron, nos tuvieron ahí y nos robaron toda la mercadería y las embarcaciones”, relató la legisladora en diálogo con Diagonal a Contramano, y subrayó que el operativo no solo buscó detener a los activistas, sino despojar al pueblo palestino de recursos vitales para su subsistencia.
Durante la entrevista, Schlottauer trazó un diagnóstico devastador sobre la realidad en el territorio palestino, al que describió como una zona de apenas 40 kilómetros de largo por 8 de ancho donde la población vive hacinada y bajo asedio constante.
La diputada aseguró que sobre ese pequeño territorio cayó el equivalente a seis bombas atómicas y media en los últimos dos años y medio.
Además, denunció que el cerco impide el ingreso de comida y agua, llegando al punto de prohibir la pesca en las orillas. “Hace tres semanas mataron a dos trabajadores de UNICEF que repartían agua. Hay una intención clara de matar por hambre y sed”, afirmó.
Schlottauer destacó que la Flotilla Global Sumud de este año contó con representantes de 76 países y buscó batir un récord de asistencia con el objetivo de llegar a las 100 embarcaciones (alcanzando las 88 en este último tramo).
Además, puso en valor las muestras de apoyo de figuras mundiales como el futbolista Lamine Yamal, quien se ha mostrado con la bandera de Palestina. “Me llena de esperanza. Yamal festeja con el código postal de su barrio obrero, tiene las raíces claras. Palestina existe porque resiste; es una lucha por la liberación nacional que te hace temblar los huesos”, expresó conmovida.
Finalmente, la diputada remarcó que, a pesar de los ataques y las detenciones, la movilización internacional no se detiene: “Hay 400 camiones por el norte de África y gente en todo el mundo preguntándose dónde está la humanidad”. Para Schlottauer, su paso por el Mediterráneo no fue un hecho aislado, sino parte de una resistencia global que busca visibilizar un conflicto que, asegura, está lejos de terminar.