La Unión Cívica Radical bonaerense se encuentra, una vez más, inmersa en la ebullición de sus propias contradicciones internas. Apenas superada una interna caliente que incluso escaló a la Justicia y derivó en una conducción de contingencia para evitar una intervención, el partido se enfrenta a un nuevo desafío: las elecciones para renovar el Comité Provincia.
Aunque todos sus líderes claman por la unidad, los movimientos subterráneos y las alianzas inesperadas sugieren un escenario muy diferente.
La situación actual es el resultado de una jugada audaz: una impensada sociedad entre el abadismo, liderado por Maximiliano Abad, y Evolución, la facción de Miguel Fernández, rivales encarnizados hasta hace poco.
Esta alianza estratégica impulsó el adelantamiento de las elecciones internas, fijando la fecha para el próximo 7 de junio. Con el visto bueno de la Justicia, el reloj corre y el 7 de mayo se cierra el plazo para la presentación de listas.
El panorama preelectoral dibuja dos grandes frentes. Por un lado, el sector que responde a Miguel Fernández podría ir a las urnas en solitario. Por el otro, se perfila un frente más amplio, conformado por los leales a Maximiliano Abad, junto a figuras como Pablo Domenichini, Gustavo Posse y Daniel Salvador, quienes buscan consolidar un bloque para enfrentar la contienda.