El PRO ha marcado una clara distancia de la propuesta gubernamental para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), encendiendo una señal de alarma en la dinámica política nacional.
Cristian Ritondo, jefe de bloque de diputados amarillos, fue contundente al señalar que, si bien las PASO son costosas, también han aportado “muchas cosas buenas”, refutando así la idea libertaria de borrarlas del mapa electoral.
Este planteo llega en un momento clave, mientras el proyecto de reforma política impulsado por el Gobierno Nacional busca su camino en el Congreso.
La alternativa que el PRO pone sobre la mesa, en sintonía con un proyecto ya presentado por el radicalismo en el Senado, es reformar el formato de las PASO, no eliminarlas. La visión es clara: transformar las primarias en un sistema no obligatorio.
Esto implicaría que tanto los ciudadanos como los partidos políticos tendrían la libertad de participar o no, especialmente cuando no hay una compulsa interna real, liberando a las fuerzas de la obligación de presentarse si no lo desean.
El objetivo central de esta modificación es doble: reducir significativamente los gastos asociados a los operativos electorales sin sacrificar la participación democrática. Aunque el texto no detalla cifras específicas de cuánto cuestan las PASO actuales o cuánto se ahorraría con la propuesta del PRO, la intención es clara en términos de economía de recursos públicos, buscando un equilibrio entre la salud financiera del Estado y la vitalidad del proceso democrático.