La economía argentina sigue mostrando señales de enfriamiento, y esta vez el termómetro es el surtidor. Las ventas de combustible en marzo registraron una caída del 1,8% en comparación con el mismo mes del año pasado, consolidando una tendencia preocupante que ya acumula un retroceso del 1,1% en el primer trimestre de 2026.
Este dato no es menor, ya que impacta directamente en la actividad diaria de millones de personas y en la logística productiva del país.
Al desglosar las cifras, se observa que el sector de las naftas fue el más golpeado, con un descenso del 2,4%, mientras que el gasoil experimentó una baja del 1,1%. Dentro de estas categorías, la nafta súper y el gasoil común sufrieron las mayores retracciones, con caídas del 4,1% y 5,8% respectivamente.
Si bien los segmentos premium mostraron un leve incremento, con la nafta premium subiendo un 2,7% y el gasoil premium un 6,4%, estos aumentos no lograron compensar la caída generalizada.
Un dato revelador, según la consultora Politikon Chaco, es que por primera vez desde febrero de 2024, el desempeño de las naftas fue peor que el del gasoil. Este fenómeno es clave, ya que “podría estar reflejando una mayor retracción del consumo vinculado al uso particular de vehículos”.