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En medio de la creciente preocupación por las amenazas de violencia en escuelas bonaerenses, el secretario general de UDOCBA, Alejandro Salcedo, puso el foco en un problema que, asegura, dejó de ser episódico para volverse estructural. A eso le sumó otro frente caliente: la sobrecarga laboral docente.
En diálogo con Diagonales a Contramano, Salcedo advirtió que la violencia “ingresa a la escuela por distintas formas” y que está directamente vinculada con el contexto social. “Es la situación que está viviendo la sociedad en su conjunto en este momento histórico”, señaló.
Frente a ese escenario, el gremio le reclama a la Provincia la implementación de dispositivos concretos para contener el conflicto. “Llegará un momento en el que esto no se pueda manejar. De la misma forma en la que estamos trabajando, también pedimos que se deje de pegar a los docentes”, enfatizó.
Sin minimizar, pero marcando tendencia, Salcedo fue claro: “No quiero decir que sea masivo, pero todo el tiempo hay casos, cada vez con más frecuencia, de padres que golpean físicamente a docentes”. Para el dirigente, el abordaje debe ser “de raíz” y con políticas sostenidas.
En paralelo, el titular de UDOCBA volvió a poner sobre la mesa la discusión por las condiciones laborales. “Hace más de tres años que planteamos la sobrecarga. El año pasado logramos la desconexión digital, pero ahora tenemos que ir a una desconexión total”, sostuvo.
El planteo apunta a un problema estructural: el trabajo docente no termina en el aula. “Los docentes llegan a sus casas y siguen trabajando: planifican, corrigen, resuelven conflictos. Eso hay que desnaturalizarlo”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el descanso no es un lujo, sino una necesidad. “Terminada la jornada, empieza el tiempo de descanso, que es fundamental para cualquier trabajador, más aún para quienes trabajan con personas, en su mayoría menores. Es sagrado”, definió.
El gremio ya empezó a empujar el debate en territorio. “Vamos a trabajar en cada distrito con inspectores y jefes distritales. Es una discusión que tiene que darse lo antes posible”, adelantó.
Además, el reclamo ya fue elevado a la ministra de Educación bonaerense, Flavia Terigi, quien, según Salcedo, tomó el planteo para comenzar a trabajarlo.
Lejos de ser hechos aislados, la combinación entre violencia creciente y sobrecarga laboral empieza a configurar un escenario que tensiona al sistema educativo bonaerense. Desde UDOCBA advierten que, sin una intervención estatal sostenida, el problema puede escalar.
En ese marco, el conflicto deja de ser exclusivamente gremial y pasa a ser político: cómo garantizar condiciones mínimas para enseñar en un contexto social cada vez más complejo. La respuesta, ahora, queda en manos de la Provincia.