El transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se prepara para un nuevo golpe al bolsillo de los usuarios, con una actualización tarifaria que comenzará a regir en mayo.
Este incremento del 5,4% se suma a la ya larga lista de ajustes periódicos que vienen afectando a colectivos y subtes desde principios de año, consolidando una tendencia alcista que parece no tener fin a la vista.
Con esta nueva suba, el boleto mínimo para viajes de hasta 3 kilómetros en colectivo de jurisdicción nacional se acerca a los $700, una cifra que para muchos representa un gasto significativo, equivalente al costo de un desayuno completo o casi el 10% del valor de un almuerzo diario.
Los trayectos más largos, de hasta 27 kilómetros, rozarán los $900, mientras que para los recorridos superiores el valor se acerca a los $960, siempre que se utilice la tarjeta SUBE nominalizada.
La brecha tarifaria se profundiza para quienes aún no tienen su SUBE registrada, enfrentando valores que superan holgadamente los $1.000 incluso para el tramo más corto. Esta lógica de aumentos responde a un mecanismo que combina la evolución inflacionaria con una fórmula de ajuste preestablecida, lo que explica la frecuencia casi mensual de estos incrementos que erosionan el poder adquisitivo de los trabajadores.