El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó este martes las proyecciones privadas, anunciando un Índice de Precios al Consumidor (IPC) para marzo que superó el 3%.
Este dato marca la cifra más alta en lo que va del año, consolidando un inicio de 2026 con desafíos persistentes para el poder adquisitivo de los argentinos. La expectativa general, que rondaba el 3%, se vio empujada por una combinación de factores que impactaron directamente en la economía de todos los días.
Entre los principales rubros que explicaron este incremento, se destacaron la educación, que experimentó una suba del 8,7% con el inicio del ciclo lectivo, y la canasta básica de alimentos.
Sin embargo, el factor más determinante fue el “shock” en el precio del petróleo, que repercutió directamente en los combustibles y, por ende, en los costos de transporte y pasajes de avión de cabotaje, encareciendo la logística y los servicios en todo el país.
A pesar de la cifra desalentadora, el ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró optimista sobre el futuro inmediato. Reconociendo que la inflación de marzo estaría "arriba del 3%" debido a factores estacionales y el impacto del petróleo, el funcionario anticipó un escenario de "desinflación y crecimiento" a partir de abril.
Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina, en línea con el optimismo oficial, también anticipan una desaceleración gradual. Tras el pico de marzo, se espera que el IPC se ubique en 2,6% para abril, 2,3% en mayo, y descienda a 2,0% para el período junio-julio, para luego estabilizarse en torno al 1,8% en agosto y septiembre.