La discusión por la política exterior sumó un nuevo capítulo de alta tensión tras el cruce entre el canciller Pablo Quirno y usuarios identificados como habitantes de las Islas Malvinas, que desató una dura reacción del gobierno bonaerense.
Todo comenzó con un mensaje de Quirno por el 2 de abril: “Las Malvinas siempre argentinas. Honor a sus caídos y veteranos”. La publicación abrió una serie de respuestas de usuarios que cuestionaron la postura argentina e invitaron al funcionario a “conocer la realidad” en las islas.
Lejos de esquivar el intercambio, el canciller recogió el guante y respondió: “Me encantaría ir y pasar una semana”. El gesto fue leído por distintos sectores como una señal de apertura hacia los isleños y encendió críticas en el plano político.
En ese marco, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, salió a cruzarlo sin matices y elevó el tono del debate. “Hace difícil precisar si se trata de un ignorante, un cipayo o una combinación de ambas cosas”, lanzó, en una de las críticas más duras contra un funcionario nacional en las últimas semanas.
Pero el cuestionamiento fue más allá de lo discursivo. Bianco sostuvo que Quirno debería “empezar un curso básico de la Cuestión Malvinas” y remarcó que la posición argentina se sostiene sobre principios históricos: la bilateralidad del conflicto con el Reino Unido, la integridad territorial y la exclusión de los isleños como parte de la negociación.
Detrás del cruce, el funcionario bonaerense planteó una advertencia política: este tipo de gestos “no son inocentes”, sino que reflejan “improvisación y desconocimiento” sobre un tema estratégico. En esa línea, alertó que ese enfoque implica correrse de la posición histórica argentina y, en consecuencia, “favorece la posición británica”.
Así, lo que comenzó como un intercambio en redes sociales terminó escalando a un nuevo foco de conflicto entre la Provincia y la Nación. En un contexto de alta sensibilidad por la cuestión Malvinas, el episodio vuelve a exponer no solo diferencias de forma, sino también de fondo en la manera de encarar la política exterior.