El mundo de la diplomacia argentina se vio sacudido por un insólito error que involucra a una figura clave del oficialismo. La diputada Juliana Santillán, quien ostenta la presidencia de la prestigiosa comisión de Relaciones Exteriores y Culto en la Cámara baja, compartió en sus redes sociales una foto de un cóctel en la residencia de la Unión Europea.
Hasta ahí, todo normal. El problema surgió cuando, al identificar a los presentes, la legisladora aseguró haberse reunido con el “embajador de Checoslovaquia”, un país que, para sorpresa de muchos, se disolvió el último día de 1992.
La realidad es que Checoslovaquia, tras la caída del comunismo, se dividió pacíficamente en la República Checa y Eslovaquia a partir del 1 de enero de 1993, poniendo fin a una historia de más de siete décadas.
En la actualidad, Argentina mantiene relaciones diplomáticas con ambas naciones: la embajadora checa es Jarmila Povejšilová, y el representante eslovaco, Milan Zachar, incluso entregó sus cartas credenciales al presidente Javier Milei hace un año.
La confusión de Santillán, por lo tanto, no pasó desapercibida, generando un fuerte revuelo en el ámbito político y diplomático.
La elección de Santillán para presidir la comisión de Relaciones Exteriores, ocurrida en febrero pasado, ya había generado cierta controversia. Fue propuesta por su compañero de bancada, Nicolás Mayoraz, quien justificó su designación argumentando que la diputada contaba con “conocimiento directo del trabajo, de la responsabilidades y los desafíos que tiene este cuerpo” por haber sido vicepresidenta de la misma.