El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó una noticia esperada y a la vez sorprendente: la pobreza en Argentina cayó al 28,2% de la población en el segundo semestre de 2025, afectando a unas 13,1 millones de personas.
Este dato, el más bajo desde el primer semestre de 2018, representa un descenso de 3,4 puntos porcentuales respecto al período anterior, perforando la barrera del 30% que muchos veían como un piso inquebrantable.
Dentro de estas cifras, la indigencia también mostró una leve mejora, ubicándose en el 6,3% y afectando a 2,9 millones de argentinos, un número similar a la población de una gran urbe como Rosario o Mendoza.
La explicación inicial de esta reducción radica en que el ingreso total familiar promedio creció un 18,3%, superando el aumento de la Canasta Básica Alimentaria (11,9%) y la Canasta Básica Total (11,3%) en el mismo período.
Lo realmente llamativo, según el economista Gonzalo Carrera, es que esta baja se dio en un contexto donde, por primera vez bajo la administración de Javier Milei, la Canasta Básica Total (CBT) promedio mensual (2,5%) superó a la inflación general (2,3%) durante el semestre. Esto sugiere que, a pesar de la presión sobre los precios de los alimentos, los ingresos lograron resistir y, en promedio, mejorar la situación de los hogares.
En este marco, el Presidente Javier Milei ha afirmado haber sacado a “más de 30% de los argentinos” de la pobreza, equivalentes a unos 15 millones de personas.
Sin embargo, los datos oficiales del INDEC muestran que, desde el cierre de 2023 (último período de Alberto Fernández con 41,7% de pobreza y 19,3 millones de personas), la reducción real es de 6,2 millones de argentinos. Esta cifra, que supera la población total de la provincia de Córdoba, es significativa, pero dista de las aseveraciones presidenciales.