Tras la buena noticia para Argentina desde la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que revocó una sentencia de primera instancia en el juicio por la expropiación de YPF, el diputado Máximo Kirchner irrumpió en el Congreso con una propuesta contundente.
Su iniciativa no solo celebra el dictamen judicial, sino que busca consolidar la decisión tomada en 2012 como una política de soberanía nacional, reafirmando lo que considera la “recuperación de la soberanía hidrocarburífera” del país.
El proyecto, impulsado por el líder de La Cámpora y firmado por once diputados de Unión por la Patria, traslada el debate al ámbito parlamentario con el objetivo de establecer una definición política robusta.
En sus fundamentos, Kirchner enfatizó que la resolución judicial no es meramente un "éxito procesal", sino la "validación internacional de la soberanía jurídica de la República Argentina", un espaldarazo a la defensa sostenida por el Estado de que la expropiación fue un acto soberano y conforme a derecho.
Este movimiento de Máximo se inscribe en una estrategia más amplia para recuperar protagonismo político. Sin embargo, en medio de la celebración, llamó la atención la omisión de Axel Kicillof, quien era ministro de Economía durante la expropiación y sobre quien recaen las críticas de La Libertad Avanza y el macrismo por una supuesta "mala instrumentación" que podría haberle costado a la Argentina más de dieciséis mil millones de dólares.
La jugada camporista profundizó la grieta con el gobierno de Javier Milei, a quienes Kirchner acusó de una "ironía del destino". Según el diputado, quienes hoy conducen el país, habiendo "denostado sistemáticamente la recuperación de nuestra petrolera de bandera", ahora celebran un triunfo que solo fue posible porque no se rompió la estrategia de defensa nacional que se venía sosteniendo.