La discusión por la implementación de la Boleta Única de Papel en la provincia de Buenos Aires empezó a tensar al peronismo bonaerense, donde, pese a un rechazo mayoritario, comienzan a aparecer matices y posiciones que incomodan la estrategia común.
Mientras los bloques opositores presionan para avanzar con la reforma electoral, en el oficialismo provincial la postura dominante sigue siendo sostener el esquema tradicional de boleta partidaria. Sin embargo, hacia adentro del espacio no todos se alinean sin fisuras.
En ese marco, el intendente de Tigre, Julio Zamora, tomó distancia de la posición mayoritaria y planteó la necesidad de avanzar hacia un sistema de Boleta Única de Papel, aunque con condiciones: “para todas las categorías y con PASO previa”.
El jefe comunal también rechazó de plano la posibilidad de desdoblar las elecciones, una alternativa que sobrevuela en algunos sectores del oficialismo como herramienta para ordenar la estrategia electoral en la Provincia. “No estoy de acuerdo”, sentenció.
La postura de Zamora expone una tensión de fondo dentro del peronismo bonaerense: mientras un sector busca sostener el esquema actual, que favorece el arrastre de las categorías ejecutivas, otros dirigentes empiezan a discutir cambios que podrían alterar la lógica de construcción territorial.
El debate por la Boleta Única no es nuevo. A nivel nacional, el Congreso avanzó en su implementación para cargos nacionales, lo que reactivó la discusión en las provincias. En Buenos Aires, sin embargo, la resistencia del oficialismo responde tanto a razones operativas como políticas: el sistema actual fortalece el peso de las estructuras partidarias y el liderazgo de las listas provinciales.
Toto por el liderazgo
En paralelo, la discusión se cruza con otra disputa latente: el control del armado electoral dentro del peronismo. En ese esquema, modificar el instrumento de votación implica también redefinir equilibrios de poder entre intendentes, conducción provincial y espacios internos como el massismo y La Cámpora.
Zamora, que mantiene distancia tanto de Sergio Massa como de La Cámpora, volvió a marcar perfil propio. “Tenemos una relación cordial con el gobernador como cualquier intendente, pero no pertenecemos al MDF y no es nuestra conducción”, afirmó, en referencia al espacio alineado con Axel Kicillof.
Además, el intendente reavivó otra discusión de fondo al cuestionar la normativa que limita las reelecciones. “La Constitución de la Provincia establece la finitud del mandato del gobernador y del vicegobernador, pero nada dice de los legisladores y de los intendentes”, sostuvo, y calificó como “inconstitucional” la ley impulsada durante la gestión de María Eugenia Vidal.
En ese escenario, la discusión por la Boleta Única empieza a funcionar como algo más que un debate técnico: se convierte en una nueva línea de fractura dentro del peronismo bonaerense, donde cada definición electoral también es una disputa por el poder y el control del armado hacia los próximos años.
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