Lo que debía ser una vuelta de página para la gestión libertaria terminó en un estallido de nervios. El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, protagonizó una de las conferencias de prensa más tensas de su carrera, donde el intento de blindaje político se resquebrajó ante las preguntas sobre su patrimonio, el polémico chárter privado a Punta del Este y las presuntas inconsistencias en su declaración jurada.
La imagen en el Salón de Conferencias fue elocuente sobre la interna que atraviesa el Gobierno. Adorni apareció flanqueado por Santiago Caputo y parte del gabinete, pero con ausencias de peso: ni Karina Milei ni el ala de los Menem estuvieron presentes para respaldarlo, alimentando los rumores sobre un aislamiento político creciente.
Tras una extensa introducción sobre metas de gestión que pasó desapercibida, Adorni leyó un descargo donde aseguró que su patrimonio fue construido antes de la función pública.
“Como hay una investigación en curso, no puedo responder aspectos específicos”, se atajó el funcionario, intentando cerrar una puerta que la prensa volvió a abrir minutos después.
El clima se rompió cuando los periodistas profundizaron en los detalles del vuelo privado a Uruguay junto al periodista Marcelo Grandio, contratado de la TV Pública (órgano bajo la órbita de Adorni).
Visiblemente desencajado, Adorni insistió en que el viaje fue costeado con fondos propios, contradiciendo versiones previas de su círculo íntimo. “La dádiva es cuando yo no pago. Estoy cansado de decirles que lo pagué”, lanzó con un titubeo que no pasó desapercibido.
El momento de mayor tensión ocurrió cuando se le recordaron las inconsistencias en sus declaraciones juradas. “Apenas sos un periodista, no sos un juez”, le gritó a un cronista. “No podés juzgar en qué gasto yo mi dinero. Hago lo que quiero”, redobló.