El gobernador bonaerense Axel Kicillof reunió en La Plata a referentes sindicales locales e internacionales en un encuentro que combinó cierre de paritarias con un mensaje político contra el rumbo económico del Gobierno nacional.
La convocatoria se dio tras la finalización de las negociaciones salariales en la Provincia y funcionó como un espacio para alinear posiciones con el movimiento obrero en un contexto de creciente tensión con la administración de Javier Milei.
“Hoy los trabajadores son víctimas del mismo modelo económico que se aplicó durante la dictadura”, sostuvo Kicillof, en una definición que buscó reforzar el contraste con la política económica nacional.
Desde la CTA, en tanto, plantearon que el encuentro también tuvo como eje la articulación regional. Según indicaron, se discutió la necesidad de fortalecer vínculos con organizaciones sindicales de América Latina para intercambiar experiencias y avanzar en la construcción de alternativas políticas frente al actual escenario.
En esa línea, los dirigentes coincidieron en la necesidad de sostener la resistencia a las medidas del Gobierno nacional y avanzar en la elaboración de un programa que tenga como eje central las demandas de los trabajadores.
La reunión contó con la participación de los secretarios generales de las CTA bonaerenses, Oscar de Isasi y Roberto Baradel, junto al secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Autónoma, Adolfo Aguirre. También estuvieron presentes referentes de la CGT regional.
El encuentro sumó además una delegación internacional integrada por el secretario general de la Confederación Sindical Internacional, Luc Triangle; el titular de la Confederación Sindical de las Américas, Rafael Freire; y la ex candidata presidencial chilena Jeannette Jara.
Por parte del Gobierno bonaerense participaron el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; el ministro de Trabajo, Walter Correa; y la ministra de Mujeres y Diversidad, Estela Díaz.
En ese marco, el encuentro no solo dejó una foto de respaldo sindical, sino que también funcionó como un gesto de posicionamiento político de Kicillof, que busca consolidar volumen propio y proyectar una alternativa frente al modelo económico del Gobierno nacional.