La vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario, se sumó a las voces que denunciaron un paralelismo entre el modelo económico de la última dictadura y la gestión de Javier Milei.
Durante la movilización por los 50 años del golpe de Estado, la titular del Senado provincial acompañó a Axel Kicillof en la sede de Madres de Plaza de Mayo, donde vinculó la “asfixia financiera” actual con un plan de “desmantelamiento de derechos”.
Magario utilizó cifras de Amnistía Internacional para graficar lo que definió como un cambio de prioridades drástico en el gasto público nacional.
La vicegobernadora denunció que el Gobierno nacional recortó un 41% en términos reales la inversión en agua potable, cloacas, infraestructura hospitalaria y programas para personas con discapacidad.
Magario contrastó este ajuste con el incremento de partidas destinadas a las Fuerzas Armadas y la seguridad interior, áreas que en el Presupuesto 2026 han sido blindadas mientras se eliminan metas de financiamiento educativo (como el 6% del PBI).
“Se parece mucho este plan económico de endeudamiento y falta de trabajo al que fue diseñado hace 50 años para destruir a los argentinos”, sentenció la dirigente matancera.
Pese al diagnóstico sombrío, Magario destacó la masividad de la convocatoria en Plaza de Mayo y La Plata como una señal de esperanza política hacia el 2027.
“Hay un despertar en la conciencia de los jóvenes. Resurge esa movilización popular para encontrar un nuevo camino a un país digno”, afirmó, alineándose con la narrativa del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que impulsa Kicillof.