En un discurso de fuerte contenido político y electoral, el gobernador Axel Kicillof encabezó los actos por el 50º aniversario del golpe de Estado con una definición que sacudió el tablero institucional: aseguró que en Argentina han vuelto a existir los “presos políticos”.
El mandatario bonaerense vinculó directamente la memoria de la dictadura con la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner, quien actualmente cumple prisión domiciliaria.
Kicillof utilizó el escenario del Día de la Memoria para denunciar lo que considera una “política de persecución” sistemática por parte del gobierno de Javier Milei contra la dirigencia peronista.
“De nuevo decimos: Basta de persecución, Cristina inocente”, exclamó frente a la multitud, equiparando los procesos judiciales actuales con las proscripciones históricas del movimiento.
Para el gobernador, la judicialización de la política es una constante histórica. “Los compañeros y compañeras que luchan son perseguidos. Esa es la historia del peronismo”, sentenció.
Más allá del recordatorio histórico, el discurso de Kicillof funcionó como un lanzamiento de su plataforma presidencial. A través del MDF, el gobernador busca consolidarse como la alternativa principal al modelo libertario.
“El futuro no es de Milei. El futuro es del pueblo argentino”, definió, intentando arrebatarle al oficialismo la narrativa del cambio y la esperanza.
Con un tono marcadamente electoralista, instó a la militancia a “luchar para adelante” y advirtió que la duración del ciclo actual depende de la capacidad de organización opositora: “Le queda poco a Milei, pero depende de que hagamos lo que tenemos que hacer”.