Un nuevo informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia revela una radiografía preocupante sobre la salud financiera del sector privado. La morosidad empresarial ha iniciado un “deterioro sostenido”, alcanzando en enero de 2026 al 12,5% de las firmas con créditos.
El dato implica que 1 de cada 8 empresas presenta atrasos mayores a 90 días, un fenómeno que golpea con especial dureza a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs).
El informe destaca una marcada asimetría en el mercado crediticio argentino, donde el tamaño de la organización define su capacidad de supervivencia financiera. El 1% de las empresas más grandes concentra el 75% del monto total prestado. En este segmento, la mora es de apenas el 2,1%, gracias a su mayor poder de negociación de tasas.
En el otro extremo, el 75% de los créditos de menor tamaño muestra una irregularidad que alcanza al 13,5% de las firmas. En este sector, el comportamiento financiero se asemeja más al de una economía familiar asfixiada que al de una gran corporación.
La mora general por monto pasó del 0,7% a fines de 2024 al 2,6% en enero de 2026, pero el análisis por cantidad de empresas muestra que el problema es mucho más extendido de lo que sugieren los totales nominales.
El aumento de la irregularidad fue transversal, afectando incluso a sectores que muestran signos de recuperación en su nivel de actividad. Los hoteles y restaurantes lideran el ranking de morosidad con un 17,2%, tras un salto de casi 5 puntos porcentuales en el último año.
Por otro lado, la Pesca y el rubro Textil registran niveles de mora superiores al 12,6%, reflejando la crisis de consumo y el aumento de costos operativos.
A pesar del impulso extractivo, el petróleo y minería presentan mora un alza del 6,9% al 11,2%, demostrando que el crecimiento del PBI no se traduce automáticamente en capacidad de pago para las empresas proveedoras.