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El inicio del ciclo lectivo 2026 continúa tropezando en la provincia de Buenos Aires. Tras una primera semana marcada por huelgas nacionales y reclamos distritales, este lunes 9 de marzo miles de estudiantes bonaerenses vuelven a quedarse sin clases.
La medida, aunque se enmarca en la adhesión al Paro Internacional Feminista (8M), tiene un trasfondo de fuerte interna sindical y reclamos que exceden la agenda de género.
A diferencia de los paros estrictamente docentes, la jornada de hoy tiene un impacto paralizante debido a la adhesión masiva de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).
Al plegarse el personal de limpieza, mantenimiento y cocina (porteros y ayudantes de cocina), la mayoría de los establecimientos públicos no pueden garantizar las condiciones mínimas de higiene y asistencia, obligando a las autoridades a cerrar las puertas incluso si los maestros deciden trabajar.
Desde la conducción de ATE Provincia explicaron que el traslado del paro del domingo 8 al lunes 9 busca “visibilizar el peso de las mujeres en la administración pública y el sistema escolar”.
El paro no se limita a Buenos Aires; se siente con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires (UTE) y en Córdoba (UEPC), reflejando un malestar generalizado en el sector educativo. En paralelo, el conflicto universitario también escala: la AGD-UBA mantiene su postura de paro por tiempo indeterminado en la Universidad de Buenos Aires ante la falta de implementación de la Ley de Financiamiento.