Ante la falta de señales del Gobernador, Axel Kicillof, los intendentes comenzaron a mover fichas en busca de frenar en la Legislatura la ley que limita sus reelecciones tras dos mandatos consecutivos.
“Hay que asegurar las 70 intendencias peronistas”, sentenció el jefe comuna de Avellaneda, Jorge Ferraresi, blanqueando que la prioridad del esquema territorial es retener el poder local frente al avance opositor en el 2027.
En la Legislatura, el PJ y la UCR ya tendrían los votos, pero Kicillof mide el riesgo de empoderar a sectores internos que hoy lo desafían.
La discusión se cruza con la pelea por la Boleta Única Papel. Un sector libertario estaría dispuesto a votar el fin de los límites si el oficialismo acepta modernizar el sistema de votación bonaerense.
Mientras La Cámpora retiene cajas clave del gabinete, los intendentes facturan promesas de cargos incumplidas. El debate por las reelecciones asoma como el principal punto de fricción con la gestión provincial.
En ese marco, Kicillof sabe que desarmar la ley de 2016 implica habilitar a sus críticos, como Mayra Mendoza. El "arrastre" de los intendentes es una carta de supervivencia que el Gobernador aún se guarda bajo la manga.