La apertura de sesiones ordinarias de Axel Kicillof no solo dejó al descubierto la grieta con La Cámpora, sino que también activó las alarmas en el Frente Renovador. Los legisladores que responden a Sergio Massa eligieron una veta crítica centrada en la gestión interna: la parálisis de las escuelas y los tribunales.
Mientras el Gobernador enfocaba su artillería contra la Casa Rosada, el massismo le recordó que el conflicto salarial con docentes y judiciales es una herida abierta en el corazón de la administración bonaerense.
El diputado provincial y expresidente de la Cámara Baja, Alexis Guerrera, fue uno de los más contundentes al evaluar el escenario en el que se dio la Asamblea. Si bien reconoció que la provincia es la “más perjudicada por el gobierno de Milei”, no evitó señalar la responsabilidad local sobre el inicio fallido de clases.
Guerrera lamentó que las sesiones se abrieran con los docentes de paro, afectando un sistema que “siempre hay que defender”.
“Abrimos sesiones en medio de un clima adverso. No solo porque la Provincia de Buenos Aires sigue siendo la más perjudicada por el gobierno de Milei sino también porque nuestros docentes están de paro y eso impacta sobre el sistema educativo que siempre hay que defender. Esperemos que a la brevedad se pueda resolver este conflicto porque es justo y necesario que los maestros no sigan perdiendo poder adquisitivo”, remarcó.
En la misma sintonía, la senadora Valeria Arata puso el foco en la situación de la justicia bonaerense, que este lunes cumplió una medida de fuerza total en los 20 departamentos judiciales. Arata describió el clima de apertura como “triste” debido a la inactividad en los tribunales.
“Es un reclamo justo porque, comparados con Nación y Ciudad, nuestros judiciales están súper atrasados”, marcó Arata, exponiendo una asimetría salarial que el gobierno de Kicillof aún no ha logrado acortar y que genera una fuga de profesionales hacia otras jurisdicciones.
La postura del Frente Renovador es clave para la gobernabilidad de Kicillof. Con un bloque de 3 senadores y una presencia determinante en Diputados, el massismo actúa como el “árbitro” entre el kicillofismo y el kirchnerismo duro.
Al señalar que los reclamos gremiales son “justos”, el sector de Massa le marca la cancha al Gobernador: el apoyo legislativo contra Milei no implica un cheque en blanco para descuidar la paz social interna y el funcionamiento del Estado provincial.
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