El gobernador Axel Kicillof encabeza este lunes el inicio del 154° período de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense, en lo que representa el escenario político más hostil de su mandato.
El discurso de apertura llega apenas horas después de una derrota estratégica en el Senado, donde el kirchnerismo duro y La Cámpora impusieron a Mario Ishii y Sergio Berni en los cargos clave, desplazando las aspiraciones del “kicillofismo puro”.
Con las calles de La Plata ganadas por el paro de estatales, docentes y judiciales, el mandatario deberá pronunciar un mensaje de unidad externa mientras su propia coalición atraviesa una crisis de convivencia que muchos califican como “sin retorno”.
La justificación del kirchnerismo para quedarse con la Vicepresidencia Primera (Ishii) y la jefatura de bloque (Berni) fue puramente numérica, pero no por ello menos dolorosa para la Gobernación.
Desde el entorno de Máximo Kirchner sostienen que el resultado es el reflejo lógico de esta correlación. Sin embargo, en la Calle 6 hablan de una jugada “alevosamente dañina” que rompió los códigos de cortesía parlamentaria, donde tradicionalmente el Gobernador influye en la elección de su sucesor directo en el Senado.
Las declaraciones del ministro Carlos Bianco sobre la “fragmentación de la conducción” del peronismo terminaron de dinamitar los puentes, siendo señaladas por el Patria como el factor que clausuró cualquier entendimiento amistoso.
Se espera que el mensaje del Gobernador ante la Asamblea Legislativa se mueva sobre tres ejes de altísima tensión.
El escudo contra Milei, que refuerza la campaña de Kicillof como principal opositor al modelo libertario, denunciando la retención de los 22 billones de pesos que Nación adeuda a la provincia y que hoy alimentan el paro de los gremios.
Llamado a la unidad, ante una Legislatura donde no tiene el control de las autoridades en ninguna de las dos cámaras, el Gobernador apelará a la responsabilidad institucional para no trabar las leyes de emergencia económica y productiva que enviará en breve.
Hay gran expectativa por ver si Kicillof incluye alguna alusión directa a la "autonomía de gestión" o si opta por un silencio táctico sobre la figura de Ishii y Berni para evitar profundizar la herida frente a las cámaras.
Mientras Kicillof hable adentro, afuera el panorama será de conflicto total. El paro de la FEB, ATE y la AJB garantiza que el Gobernador sea recibido por los reclamos de sus propios trabajadores, quienes rechazan el aumento del 3% y exigen soluciones a la crisis de IOMA. Este "cerco gremial" debilita la narrativa de una provincia cohesionada frente al ajuste nacional y expone las limitaciones de la caja bonaerense.
La apertura de las sesiones ordinarias no parece ser el cierre de una etapa, sino el comienzo de una gobernabilidad "voto a voto" y "comisión a comisión".