En una madrugada cargada de emoción y simbolismo patriótico, el cabo primero de la gendarmería nacional, Nahuel Gallo, aterrizó finalmente en suelo argentino tras sobrevivir a más de 14 meses como rehén Venezuela.
El reloj marcaba las 4:30 cuando el avión privado que lo trajo desde caracas tocó pista en el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde un cordón de honor de la gendarmería y los acordes de la banda de música oficial marcaron el cierre de una de las crisis diplomáticas más tensas de los últimos años entre Argentina y Venezuela.
El momento más desgarrador de la jornada fue el abrazo entre Gallo, su esposa María Alexandra Gómez y su pequeño hijo Víctor, quienes encabezaron la recepción junto a una comitiva de alto nivel político.
Dada la naturaleza de su detención en centros clandestinos y las denuncias de tratos inhumanos, una ambulancia aguardaba al pie de la pista para trasladar al gendarme a un centro de salud donde se le realizarán chequeos físicos y psicológicos exhaustivos.
Pese a que se trató de una gestión que llevó adelante silenciosamente el Presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, el Gobierno nacional no quiso perderse la foto y el Canciller Pablo Quirno y la ministra de seguridad Alejandra Monteoliva, fueron parte de la comitiva que recibió al gendarme.
El retorno de Gallo no fue un gesto aislado, sino el resultado directo del colapso del chavismo. la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero de 2026 aceleró el desmembramiento del régimen.
Bajo la gestión interina de Delcy Rodríguez, y presionada por una huelga de hambre masiva de presos políticos en la cárcel de El Rodeo 1, se promulgó una ley de amnistía que permitió finalmente la salida de ciudadanos extranjeros y detenidos por causas políticas.
Con el cabo primero gallo ya en territorio argentino, se espera que en los próximos días pueda brindar testimonio ante la Justicia Federal para aportar pruebas a las causas internacionales por crímenes de lesa humanidad contra el exrégimen venezolano.