La aparente unidad lograda en la cúpula del PJ bonaerense, con Axel Kicillof como flamante presidente del partido, ha demostrado ser un barniz que no llega a cubrir las profundas grietas territoriales.
El próximo 15 de marzo, 11 distritos de la provincia dirimirán sus liderazgos locales en las urnas, pero es en morón donde la disputa ha tomado tintes dramáticos. El corazón del oeste será el escenario de una de las internas más descarnadas, marcando el fin de una alianza histórica y el inicio de una guerra abierta entre el intendente Lucas Ghi y su mentor político, Martín Sabbatella.
Lo que alguna vez fue una relación de hermandad política dentro de Nuevo Encuentro ha derivado en una fractura expuesta que paraliza la gestión local. La pelea ya no es solo por cargos partidarios, sino por el modelo de conducción.
El intendente Ghi se ha consolidado como una pieza fundamental del Movimiento Derecho al Futuro, el armado que sostiene la proyección nacional del gobernador. Para esta interna, Ghi impulsa la lista de Claudio Román, actual Secretario de control comunal y representante del peronismo más tradicional del distrito.
El bando de cristina a cargo de Sabbatella, que en un giro que lo alejó de su delfín, se ha embanderado definitivamente en el cristinismo y ha sellado una alianza estratégica con La Cámpora. Su candidata es Paula Majdanski, exvicepresidenta del Concejo deliberante y referente del camporismo local.
La ruptura no ha sido pacífica. En los últimos meses, el municipio fue escenario de una purga de funcionarios sabbatellistas, despidos y una división de bloques en el legislativo que dejó la gestión de Ghi en una posición de vulnerabilidad política.
Para Kicillof, el resultado de Morón será el primer gran examen de su presidencia partidaria. Una derrota de la lista de Ghi significaría un duro golpe a su construcción territorial en el conurbano profundo.
Por el contrario, un triunfo de Claudio Román consolidaría al MDF como la fuerza capaz de jubilar a las antiguas estructuras de nuevo encuentro en su propio territorio. Mientras tanto, la militancia se prepara para una campaña que promete ser voto a voto en cada barrio del distrito.
Con la gestión municipal cruzada por los despidos y la campaña interna, la tensión en el oeste es total.