El gabinete de Javier Milei se encamina a una de sus reformas más sensibles. Tras meses de especulaciones, se confirmó que Mariano Cúneo Libarona dejará el ministerio de Justicia el próximo mes.
La salida del penalista abre una vacante crítica en un momento donde el Gobierno nacional busca profundizar la reforma del Código Penal y avanzar con el traspaso del fuero laboral. El nombre que pica en punta para sucederlo es el de Guillermo Montenegro, el exintendente de Mar del Plata y actual senador provincial libertario, quien ya habría mantenido reuniones clave en la Casa Rosada para definir su desembarco.
La postulación de Montenegro no es casual. hace dos semanas, el legislador bonaerense mantuvo un encuentro privado con Santiago Caputo, el principal estratega del presidente.
Ambos mantienen una relación de confianza de larga data, lo que posiciona al marplatense como el hombre del “riñón” para ejecutar la agenda judicial del ejecutivo. Montenegro aporta un perfil que combina gestión ejecutiva, experiencia como juez federal y recorrido legislativo, cualidades que el oficialismo considera necesarias para la etapa de “muñeca política” que viene en el congreso.
Aunque Montenegro lidera las apuestas, en los pasillos de Balcarce 50 circulan otros nombres de alto impacto político y judicial que buscan dar una señal de manos duras contra el kirchnerismo. Por un lado, aparece Diego Luciani, el fiscal que llevó adelante la acusación en la causa vialidad contra Cristina Kirchner y es visto por los sectores más duros del oficialismo como un símbolo ético para la cartera.
Aparece, además Santiago Viola, el abogado de confianza de la familia Milei en temas electorales, quien ya tiene injerencia en el armado técnico del ministerio.
La salida del actual ministro responde a un desgaste en la relación con el triángulo de hierro presidencial. A Cúneo se le factura una supuesta "falta de combatividad" en temas de alto perfil y algunas diferencias en la implementación de la baja de edad de imputabilidad.
El nuevo ministro tendrá la tarea de consolidar la mayoría en el Senado para las vacantes de la corte suprema y gestionar el conflicto con los gremios judiciales que, al igual que en la provincia, mantienen un plan de lucha activo.