Cuando las aguas del Partido Justicialista bonaerense parecían haber encontrado un cauce de tregua tras el reciente acuerdo interno, una declaración del ministro de gobierno, Carlos Bianco, volvió a encender la mecha de la discordia.
El funcionario de confianza de Axel Kicillof lanzó duras críticas a la estructura nacional del partido, provocando una respuesta inmediata y tajante de la diputada nacional García, una de las espadas políticas más experimentadas del kirchnerismo.
El conflicto se desató cuando Bianco afirmó en una entrevista con El Destape que el PJ nacional atraviesa un “problema de conducción” y una “fragmentación real y visible”.
Para el ministro, la falta de una jefatura clara a nivel federal debilita la capacidad de respuesta del peronismo frente al avance de las políticas de Javier Milei. Sus palabras fueron interpretadas como un dardo directo hacia los sectores que hoy retienen el control administrativo y político del partido fuera de las fronteras bonaerenses.