Lo que parecía una sesión protocolar para abrir el año legislativo en la cámara de Diputados bonaerense terminó convirtiéndose en un ring político de alcance nacional.
El detonante fue un proyecto de la diputada Lucía Iañez para declarar a la localidad platense de Etcheverry como “Capital provincial de la carrera de sortijas”. La iniciativa, aprobada por unanimidad, fue el blanco de burlas del Jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, quien desató una contraofensiva feroz por parte del peronismo platense y la conducción del bloque oficialista.
El conflicto escaló cuando Manuel Adorni publicó un recorte de la sesión en su cuenta de twitter, cuestionando las “prioridades” de los legisladores kirchneristas. Sin embargo, el tiro le salió por la culata: el presidente del bloque de Fuerza Patria, Facundo Tignanelli, le retrucó recordándole que su propio hermano, el diputado provincial Francisco Adorni, había votado a favor del proyecto en el recinto.
“La verdad que hay que ser bastante sonzo para criticar un proyecto que acabás de votar”, disparó Tignanelli durante la sesión, calificando al funcionario nacional de “burro que no entiende la realidad”.
No se quedó ahí: el jefe de la bancada peronista desempolvó una vieja anécdota sobre un juicio laboral que Manuel Adorni le habría ganado a una exempresa por 60.000 dólares, contrastando esa acción con el discurso oficial de “trabajadores malos y empleadores buenos” que promueve la reforma laboral de Javier Milei.
La autora del proyecto, Lucía Iañez, también cruzó a los hermanos Adorni durante su discurso. defendió la importancia de reconocer las tradiciones de las localidades rurales de la plata y lanzó un dardo directo a la labor legislativa del bloque libertario: “cuando uno camina su propia ciudad le piden ese tipo de cosas... y cuando uno presenta más de tres proyectos, por lo general tiene la posibilidad de tratar diferentes temas”, ironizó sobre la supuesta baja producción del menor de los Adorni.
Por su parte, Francisco Adorni intentó bajarle el tono a la polémica pero no evitó la chicana: “lamento que el apellido Adorni a la izquierda le cause presión arterial”, sentenció desde su banca por la octava sección.
El legislador libertario quedó en una posición incómoda, atrapado entre la disciplina de bloque que lo llevó a votar la ley y el perfil mediático de su hermano que la defenestró minutos después.