Tras un verano de parálisis administrativa y fuertes tensiones en el corazón del oficialismo, el Senado bonaerense volverá al recinto el próximo jueves 26 de febrero a las 15:00 horas.
La sesión, que marca el debut del calendario parlamentario 2026, será el escenario donde finalmente se dirima la feroz disputa por las vicepresidencias y las autoridades de bloque, una discusión que la vicegobernadora Verónica Magario mantuvo en el freezer desde diciembre mediante una prórroga que dejó al cuerpo virtualmente acéfalo.
El foco de la jornada estará puesto en la vicepresidencia 1°, un cargo estratégico no solo por la línea sucesoria del gobernador Axel Licillof, sino porque quien lo ocupe maneja la comisión de Labor Parlamentaria, el “filtro” donde se negocian los temas de cada sesión.
Por un lado, el cristinismo, tras la partida de Teresa García al Congreso nacional reclama la titularidad de la bancada peronista y la poderosa Secretaría Administrativa, hoy en manos de Roberto Feletti.
Por su parte, el kicillofismo busca resistir el avance y mantener bajo su control tanto la secretaría como la Prosecretaría Administrativa. Para Kicillof, conservar la hegemonía en el Senado es vital, especialmente tras verse avasallado por el massismo y La Cámpora en la cámara de Diputados.
La sesión llega precedida por momentos de alta tensión, como el reclamo público de Sergio Berni, quien en diciembre exigió a Magario definir las autoridades de inmediato. La firmeza de la vicegobernadora para dilatar la decisión hasta fines de febrero generó un clima de rispidez que promete estallar este jueves en el recinto.
Un dato no menor es la vacante en la secretaría legislativa tras el reciente fallecimiento de Luis Lata, histórico ladero de Magario en el estrado. A diferencia de las otras “cajas” y sillas de poder, este lugar aún no ha sido reclamado formalmente por ningún sector, en lo que se interpreta como un gesto de respeto ante un deceso ocurrido hace apenas dos semanas.
Más allá de los nombres propios, la sesión del 26 de febrero marcará el equilibrio de fuerzas para un año que será clave en la proyección presidencial de Kicillof. Se deben elegir las vicepresidencias del 1° al 4°, repartidos entre oficialismo y oposición.
Además, se determinarán los días y horas de sesión y se confirmará quién se queda con el sello de Unión por la Patria y si habrá fracturas internas o monobloques rebeldes.