La tensión entre la AFA y el Gobierno nacional alcanzó este lunes un punto de ebullición que amenaza con detener la pelota en todo el país.
Tras la reunión del Comité Ejecutivo de la liga profesional, el presidente de Vélez Sarsfield, Fabián Berlanga, no anduvo con vueltas al ser consultado sobre la posibilidad de un paro general del fútbol argentino: “no lo descartamos. tomaremos la medida que haya que tomar”, aseguró ante los medios, dejando en claro que el malestar en la calle Viamonte es absoluto.
El conflicto se disparó tras las recientes medidas de la agencia de recaudación y control aduanero (ARCA), que puso bajo la lupa los contratos y el financiamiento de varios clubes. Para la dirigencia deportiva, no se trata de una simple auditoría, sino de un plan sistemático para asfixiar a las asociaciones civiles sin fines de lucro.
“Se está declarando una guerra contra el fútbol que no tiene nada que ver. Quieren imponer las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas) y ya los socios dejaron claro su postura”, disparó Berlanga.
La AFA, liderada por Claudio “Chiqui” Tapia, sostiene que el gobierno utiliza la presión fiscal como herramienta para forzar el ingreso de capitales privados a los clubes, una iniciativa que el estatuto de la AFA aún prohíbe.
La bronca de los dirigentes también apunta a lo que consideran una persecución personal contra la cúpula de la AFA. Berlanga mencionó específicamente a Chiqui Tapia, Pablo Toviggino (secretario ejecutivo) y Cristian Malaspina (vicepresidente), señalando que han sido perjudicados por las recientes intervenciones judiciales y mediáticas.
Un punto que irritó especialmente al comité fue el manejo de la información judicial. “Ahora nos enteramos por los medios que autorizaron a tapia a viajar a Conmebol. Es todo muy raro…”, cerró el presidente de Vélez, sugiriendo que hay una connivencia entre ciertos sectores del poder judicial y el ejecutivo para desestabilizar la gestión de tapia justo antes de su participación en congresos internacionales.