En una sesión maratónica que terminó pasada la medianoche y estuvo marcada por un fuerte clima de protesta social, la cámara de Diputados aprobó en general y en particular el proyecto de reforma laboral.
Con una ajustada mayoría de 135 votos a favor y 115 en contra, el oficialismo logró blindar el corazón de la iniciativa, aunque debió ceder en uno de sus puntos más polémicos para asegurar el acompañamiento de los bloques “dialoguistas”. Ahora, el texto regresa al senado para una revisión final de los cambios introducidos.
La victoria de La Libertad Avanza (LLA) fue posible gracias a una alianza heterogénea con sectores de la oposición colaborativa, mientras que el rechazo se mantuvo abroquelado en el peronismo y la izquierda.
El gran ausente en la media sanción fue el polémico artículo 44, que establecía una rebaja de hasta el 50% en los salarios de trabajadores con licencia por accidentes o enfermedades inculpables (fuera del ámbito laboral). Ante la presión de gobernadores y bloques como el pro y la ucr, el oficialismo aceptó eliminarlo del dictamen.
“Nadie elige accidentarse o enfermarse”, había advertido el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, resumiendo el malestar que amenazaba con voltear toda la sesión.
Pese a la eliminación del artículo 44, el oficialismo logró aprobar por mayoría cada uno de los 218 artículos restantes, que incluyen cambios estructurales en el mercado de trabajo.
Por un lado, las indemnizaciones y FAL, que se implementa el fondo de asistencia laboral como alternativa al sistema indemnizatorio tradicional, financiándose con aportes patronales mensuales.
En base a la ultraactividad, avala la supresión de la renovación automática de convenios colectivos, obligando a renegociar las condiciones cada vez que venza un contrato.
Se establecen mayores restricciones y guardias mínimas obligatorias en servicios considerados “esenciales”.
Desfinanciamiento del INCAA, como parte de la reforma administrativa, se ratificó el recorte presupuestario al instituto de cine.