Un reciente relevamiento nacional de la consultora Zentrix, realizado en las últimas 24 horas, revela un escenario de fuerte respaldo social al paro general de la CGT, en sintonía con un deterioro en la aceptación de la reforma laboral.
Los datos exponen una "paradoja de apoyo": Mientras una abrumadora mayoría valida la medida de fuerza, el consenso sobre los cambios en las leyes del trabajo, que el gobierno supo ostentar a fines de 2025, comienza a mostrar fisuras profundas por el impacto en el bolsillo y la visibilidad de la letra chica del proyecto.
La encuesta consultó de manera directa sobre la adhesión a la huelga nacional. Los resultados muestran que el reclamo sindical ha permeado con fuerza en sectores que trascienden el núcleo duro del gremialismo.
Respaldo total: El 71,9% de los consultados se manifestó a favor del paro. Con o sin marcha, dentro de ese universo, el 67,5% apoya la medida con movilización, mientras que un 4,4% la valida pero sin presencia en las calles.
Solo el 27,3% se declaró en contra de la medida de fuerza, con un residual 0,8% de indecisos. El dato es significativo porque la propia CGT decidió no realizar una movilización masiva hoy.
Sin embargo, la sociedad otorga una legitimidad al "freno de actividades" que supera los márgenes de una protesta partidaria.
El monitoreo de Zentrix también registró una caída notable en el apoyo a la reforma laboral de Javier Milei. Lo que en noviembre de 2025 parecía ser una iniciativa con amplio consenso social, hoy se encamina hacia un escenario de virtual empate técnico y polarización.
El apoyo a la reforma era del 55% contra un rechazo del 39% (una brecha de 16 puntos), mientras que en febrero 2026 el respaldo cayó al 48,6%, mientras que el rechazo escaló al 45,2%.
Según los analistas de Zentrix, el cambio de tendencia no responde a un solo factor, sino a una acumulación de tensiones económicas.
A medida que el debate llegó al Senado y Diputados, puntos como la eliminación de licencias pagas por enfermedad o el fin de la ultraactividad empezaron a ser percibidos como amenazas directas al trabajador de clase media.