En plena jornada de protesta, el cosecretario general de la CGT y titular del sindicato del Seguro, Jorge Sola, calificó como “importantísimo” el nivel de adhesión al cuarto paro general contra la gestión de Javier Milei.
Según el dirigente, la medida de fuerza comenzó a sentirse con fuerza desde la noche del miércoles en los sectores industriales y se consolidó esta mañana con la paralización total del transporte, los bancos y la administración pública.
Sola interpretó el vacío en las calles como un respaldo contundente a la estrategia de las organizaciones sindicales frente a un proyecto de ley que consideran “un ataque directo a los derechos conquistados”.
Sola detalló que el impacto del paro fue inmediato en las terminales fabriles que operan con esquemas de turnos rotativos. “Ya desde ayer a las 10 de la noche los sectores fabriles con turnos nocturnos empezaron a dejar sus puestos de trabajo”, afirmó en declaraciones a radio Rivadavia.
Para el dirigente, esta respuesta es un síntoma del malestar acumulado por la caída del empleo y la pérdida del poder adquisitivo, citando nuevamente el caso de fate como el disparador emocional de esta jornada.
Respecto a la adhesión de la UTA, que dejó sin colectivos a millones de usuarios en el AMBA y el interior, Sola defendió la postura de los choferes frente a las críticas por la falta de movilidad: “Los choferes de colectivos tienen derecho a expresarse también, y esa adhesión es un apoyo y una unidad de concepción”, sostuvo, minimizando las tensiones con aquellos sectores que buscaban asistir a sus lugares de trabajo pese a la huelga.
El paro general coincide con el tratamiento de la reforma laboral en la cámara de diputados, previsto para esta tarde. Sola enfatizó que la huelga no es una mera discusión política, sino un reclamo de “necesidades básicas” ante una economía que destruyó 300.000 empleos formales en dos años.
“El respaldo al paro significa un enorme rechazo a la destrucción del tejido productivo”, subrayó, aclarando que la CGT representa tanto a quienes votaron al actual gobierno como a quienes no, pero que hoy coinciden en la dificultad de llegar a fin de mes.
Mientras la central obrera monitorea el acatamiento desde su sede, el gobierno nacional ya adelantó que descontará el día a los empleados públicos que se sumen a la medida, marcando una profundización del conflicto en un día donde el país se encuentra virtualmente detenido.