La tensión en el partido justicialista bonaerense alcanzó su punto máximo de discusión con la versión de un cónclave inminente entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof para evitar una interna partidaria.
Tras la propuesta (informal) del líder de La Cámpora para que el gobernador presida el partido, una jugada que el Movimiento Derecho al Futuro recibió con recelo, ambos sectores buscan ahora acordar el reparto de poder en las listas.
Mientras el kirchnerismo duro apuesta a un “50 y 50” bajo la premisa de la unidad, desde el entorno de Kicillof, algunos intendentes exigen más de la mitad de los cargos, argumentando que el partido debe estar plenamente alineado con la gestión provincial de cara a 2027.
Lo cierto es que las bases del MdF avanzan con la idea de buscar una disputa en las urnas para convalidar la conducción partidaria y están convencidos que el nombre no debería escapar de Verónica Magario o Julio Alak.
La reunión busca saldar las diferencias técnicas que impiden la lista de unidad. La reunión, que podría concretarse en las próximas horas, es vista como la última oportunidad para evitar una interna abierta el 15 de marzo.
Con el plazo para presentar avales y candidatos extendido hasta el 8 de febrero, la rosca se trasladó de La Plata a la Ciudad de Buenos Aires, donde se discute no solo quién encabezará la estructura, sino quiénes ocuparán las consejerías seccionales y el control de la Junta Electoral.
En el kirchnerismo insisten en que la oferta a Kicillof es “correcta” y responde a su propio pedido de un partido alineado; sin embargo, en el MDF sospechan que aceptar la presidencia sin el control mayoritario de las listas sería una “victoria pírrica” que dejaría al gobernador atado a las decisiones de La Cámpora.