El arranque de 2026 confirma la resistencia de los precios en los rubros más sensibles. Según el consenso de consultoras privadas, la inflación de enero se ubicará entre el 2,2% y el 2,8%, impulsada nuevamente por el “núcleo duro” de alimentos y bebidas que no logra perforar el piso del 2% mensual.
A pesar de la estabilidad cambiaria, el recarecimiento de productos frescos como carnes, verduras y aceites, junto con el arrastre de la aceleración de diciembre (2,8%), mantiene la presión sobre el bolsillo.
Febrero traerá además una novedad estadística: el INDEC actualizará su canasta de medición, dándole mayor peso a los servicios y reduciendo la incidencia de los alimentos.
El consenso privado ubica el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en una meseta difícil de quebrar en el corto plazo.
El informe que el INDEC difundirá el próximo 10 de febrero encontrará un escenario de "goteo" constante en las góndolas.
Mientras el Gobierno nacional, a través de Luis Caputo, ratifica el ancla fiscal para profundizar la desinflación, el mercado se muestra más cauteloso: el último REM proyecta una inflación del 20,1% para todo 2026, lejos del ambicioso 10% planteado en las metas oficiales.
En la provincia, el gobernador Axel Kicillof utiliza estos datos para justificar la reapertura de paritarias con gremios como ATE y CICOP, argumentando que el aumento de alimentos frescos golpea de forma desproporcionada a los sectores de menores ingresos, cuya canasta de consumo difiere de la que el organismo estadístico comenzará a ponderar este mes.