El ministro de producción, ciencia e innovación tecnológica, Augusto Costa, presentó un balance crítico sobre el desarrollo de la temporada veraniega, confirmando una pérdida de 550.000 turistas respecto a 2023.
Con datos objetivos que contradicen el relato optimista del Gobierno nacional, desde el gobierno de Axel Kicillof culpó directamente a las políticas de Javier Milei por el “desplome” del 25% en el consumo y la reducción de las estadías promedio.
Según Costa, el escenario actual marca el fin de las vacaciones tal como las conocía la clase media y los sectores populares, transformándose en un “turismo express” de escapadas breves condicionado por el ajuste económico.
Augusto Costa detalló un “triplete de indicadores negativos” que definen el perfil del verano 2026.
La brecha entre la gestión bonaerense y la Casa Rosada alcanzó un nuevo pico de tensión tras la exposición de Costa. Mientras el secretario Daniel Scioli evitó dar definiciones sobre el escándalo de la AFA en Mar del Plata y prefirió elogiar la “garra” del presidente, el gabinete de Kicillof utilizó la segunda conferencia de verano para diseccionar la crisis del sector.
Los indicadores son contundentes: una caída del 9% en el caudal de visitantes en dos años y una estadía que se redujo un 5% solo en la primera quincena de enero.
Para el gobernador, estos números no son una casualidad estadística sino el resultado de un modelo que “no hace una para el lado del trabajo”, afectando la principal industria recreativa de los 1.200 kilómetros de litoral bonaerense.