La tensión en el peronismo de la provincia de Buenos Aires alcanzó un nuevo pico de intensidad. mientras el gobernador Axel Kicillof y su gabinete participaban de las actividades de verano, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) activó en todo el territorio una campaña masiva de recolección de avales para disputar la conducción del Partido Justicialista (PJ).
La decisión de avanzar con listas propias en los 135 municipios ha puesto en alerta máxima a La Cámpora y al kirchnerismo tradicional, que ven en este movimiento un desafío directo al liderazgo de Máximo Kirchner.
Ante la falta de acuerdos sobre el padrón y la carga de nuevas afiliaciones, la reunión de la Junta Electoral Partidaria, prevista originalmente para hoy, fue postergada para mañana miércoles a las 17 horas, evidenciando las profundas diferencias que separan a ambos sectores.
El enfrentamiento entre el kicillofismo y el kirchnerismo duro por el control del partido más grande del país se encamina hacia una resolución en las urnas o un acuerdo de último minuto.
La definición del padrón de mañana será el primer test real para medir el poder de fuego de cada sector. El operativo territorial del kicillofismo quedó de manifiesto con acciones concretas en distritos clave.
En Lanús, el concejal Ezequiel Berrueco, que responde a Jorge Ferraresi, comenzó a recolectar firmas en unidades básicas del distrito gobernado por Julián Álvarez, referente de La Cámpora, una estrategia que se replicó rápidamente en Moreno y otros puntos del conurbano.
Desde el cristinismo, la respuesta no se hizo esperar. La diputada Teresa García criticó el “apuron” de los compañeros del MDF y advirtió que esa forma de jugar podría ser contraproducente.
Por su parte, Facundo Tignanelli, presidente del bloque de diputados de Unión por la Patria, utilizó mensajes crípticos en redes sociales para marcar la postura de su sector, en un clima donde la posibilidad de una lista de unidad parece alejarse frente a la inminencia del cierre de listas el 8 de febrero.