El debate por el retorno de las reelecciones indefinidas para los intendentes se ha convertido en el nuevo eje de conflicto en la política bonaerense. Tras la cumbre del movimiento derecho al futuro en Villa Gesell, el gobernador Axel Kicillof ratificó su respaldo a la iniciativa, considerando “proscriptiva” la ley actual que limita los mandatos.
Sin embargo, el proyecto nace con un pronóstico reservado en la legislatura: no solo enfrenta el rechazo tajante del frente renovador y la resistencia del kirchnerismo duro, sino que también sumó la oposición crítica de la Unión Cívica Radical, cuyos legisladores acusan al gobernador de priorizar “especulaciones electorales” sobre la crisis en seguridad, educación y salud.
La iniciativa divide aguas no solo por ideología, sino por intereses territoriales y estratégicos de cara a 2027.
La postura del gobernador, compartida por la vicegobernadora Verónica Magario y los jefes comunales del MDF, busca devolverle a los distritos la potestad de elegir a sus representantes sin límites de tiempo, un reclamo histórico de los alcaldes que sostienen el territorio.
No obstante, el camino parlamentario parece bloqueado: el espacio de Sergio Massa ya adelantó su voto negativo, recordando que fueron ellos los impulsores de la ley original de 2016.
A este frente interno se suma la voz del diputado Diego Garciarena (UCR-Cambio Federal), quien calificó el debate de “inoportuno” y denunció que la gestión provincial desatiende problemas urgentes como el desastre de IOMA, la ludopatía infantil y el mal estado de las rutas para enfocarse en la “rosca” política.