El servicio de colectivos en todo el país entró en una fase crítica tras el fracaso de la audiencia paritaria celebrada este martes entre la Unión Tranviaria Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del sector.
La propuesta patronal de un incremento salarial del 1% fue calificada como una “burla” por el gremio que conduce Roberto Fernández, que ya se declaró en “estado de alerta”.
El sistema de transporte público de pasajeros se encuentra en un punto de quiebre logístico y financiero.
Mientras las empresas denuncian un “estrangulamiento financiero” por el retraso en subsidios y tarifas, los trabajadores advierten que no aceptarán ser rehenes de la disputa entre el sector privado y el estado nacional, dejando la puerta abierta a medidas de fuerza si no hay avances el próximo 20 de enero.
El nudo del conflicto radica en la falta de fondos que las cámaras (AAETA, CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA) atribuyen a la Secretaría de Transporte. Según el sector empresario, el 40\% de las compañías se encuentra al borde de la quiebra debido a que el valor del boleto y los subsidios actuales no cubren los costos operativos básicos.
Ante la falta de respuesta oficial, la UTA exigió la presencia del secretario de Trabajo, Julio Cordero, para la próxima reunión virtual, con el objetivo de destrabar una negociación que mantiene un sueldo básico de $1.370.000 bajo una fuerte presión inflacionaria.